El término remisión de deuda, también conocido como condonación, está regulado en el Código Civil Federal de México, específicamente en los artículos 2209 al 2212 del Libro Cuarto, Capítulo III. En estos artículos se establece que un acreedor puede perdonar total o parcialmente una deuda, salvo en los casos en que la ley lo prohíba.
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No, la remisión de deuda no solo beneficia a los deudores, sino que también puede ser favorable para los acreedores. Para los deudores, ya sean personas o empresas, representa una forma de reducir su carga financiera y evitar problemas legales o afectaciones en su historial crediticio. Para los acreedores, aunque implica renunciar al cobro total o parcial de la deuda, en algunos casos puede ser una estrategia para recuperar al menos una parte del adeudo en lugar de enfrentar una posible incobrabilidad.
Se aplica mediante un acuerdo, a través del cual el acreedor renuncia total o parcialmente al cobro de una obligación pendiente. En el caso de personas físicas, la remisión puede darse por voluntad del acreedor o como resultado de un proceso legal. Para empresas, suele aplicarse en situaciones de insolvencia, como la quiebra o el concurso de acreedores, donde se establece la cancelación de deudas para permitir la reestructuración financiera.
La remisión de deuda puede llevarse a cabo de dos formas:
En ambos casos, la remisión puede ser voluntaria o forzada, y puede formalizarse mediante un documento legal o la devolución de la garantía de la deuda.
La remisión de deuda puede ser conveniente para un acreedor en los siguientes casos:
Si bien, la remisión de deuda puede ser una solución en situaciones extremas, no siempre es la mejor alternativa para los acreedores. Perdonar una deuda implica una pérdida financiera, por lo que solo debería considerarse cuando no existen posibilidades reales de cobro. Además, aunque puede ser útil para evitar procesos legales prolongados, no siempre garantiza la mejor solución financiera.
Para evitar llegar a este punto, es recomendable fortalecer la gestión de cobranza desde el inicio, estableciendo políticas claras de crédito y seguimiento de pagos. Implementar un software de gestión de cobranza puede ayudar a automatizar recordatorios, segmentar clientes según su nivel de riesgo y optimizar los procesos de recuperación de deuda, reduciendo la necesidad de recurrir a la condonación de pagos. ¡Te invitamos a conocer las funcionalidades de Moonflow!